Demasiado Tarde

¿Alguna vez te has escuchado diciendo estas frases? Es más, ¿las has defendido con uñas y dientes cuando alguien ha intentado exponer el punto de vista contrario?

Resulta curioso lo fácil que nos resulta defender con vehemencia nuestra incapacidad. El miedo que tenemos a perder «nuestra identidad» y de esa manera a «nosotros mismos».


Es difícil admitir que eres capaz de algo cuando llevas tiempo amargado por no hacerlo. Tendrías que admitir que todo ese tiempo que llevas sufriendo lo has hecho solamente por la decisión que has tomado de creerte insuficiente. Tendrías que entender tu responsabilidad. Y esto no es sencillo. Cuanto más tiempo sufrimos por no hacer algo que siempre quisimos hacer, más difícil es cambiar esa creencia, por lo que conlleva asumir.

Nosotros hemos escuchado estas frases de todo tipo de personas y edades. Las hemos escuchado año tras año de nosotres mismes: «Soy demasiado mayor para bailar», » yo no tengo sentido del ritmo», «no voy a poder aprender», » no tengo ese tipo de cuerpo»…

Aún a día de hoy nos sorprende aún alguna frase por el estilo que refleja la creencia limitante.

Pero dejadme que os diga que todo son excusas que nos ponemos porque tenemos miedo. ¿Miedo a qué? Miedo a ser felices. Miedo a no sufrir, a no experimentar un sufrimiento constante que justifique nuestras quejas y lamentos. Miedo a tomar responsabilidad por nuestras propias vidas.

Sí eres capaz. Sí puedes hacerlo. Sí tienes sentido del ritmo. No existen humanos mejores o peores. Existen habilidades. Existen hábitos.

Toda habilidad se entrena y desarrolla de la misma manera, siempre que te lo permitas.

Nosotros nos dedicamos a la danza. Es quizás uno de los sectores donde más excusas hay y donde más se prohíbe uno mismo ser, por las aparentes dificultades. Que si un bailarín deja de bailar con 20 años, que si no hay trabajo, que si… Curiosamente todo este miedo, como siempre, viene de una ignorancia plena del sector. Hay bailarines que empezaron con 4 años y lo dejaron con 18 igual que bailarines que empezaron con 25 y a sus 50 siguen bailando con «éxito».

Cuando yo me enfrento a estas creencias, lo que trato siempre de recordar es lo siguiente:

No existe un objetivo concreto para empezar a ser quien quieres ser, más allá de empezar a serlo.

Y si comienzas tu camino, si te metes a esa clase de baile, o te apuntas a la clase de yoga o te compras ese instrumento… No tienes por qué llegar a ningún lado. El mero hecho de hacerlo te hará evolucionar.

Por mucho que lleves años y años derrotado por no haber hecho lo que querías, NUNCA es tarde. Porque aunque no lo hayas hecho antes, puedes hacerlo ahora. Y no sólo AHORA es el momento más importante de tu vida, sino que estarás salvando de la sensación de fracaso a tu yo futuro, le quede el tiempo que le quede.

¿Qué es lo que siempre quisiste hacer y no hiciste?

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