Lo que creas, creas

¿Qué es una creencia? ¿Una ideología? ¿Un pensamiento? ¿Una forma de vivir? ¿Algo que sabemos?
Yo entiendo la creencia como todo aquello que uno acepta como “real”. Las creencias, por tanto, son todas aquellas ideas que conforman nuestra “realidad”.

Vayamos al principio.
¿Qué es una creencia? Quizás, la mayor parte de la gente lo relacione con religión, algunos quizás con política. La creencia, no obstante, es todo.Habrá quien diga que “No es CREYENTE”. Y a la pregunta “¿pero tú en qué crees?” responda “en nada”. En nada. ¿Os imagináis no creer nada? ¿No creer en nada?

Si la creencia lo es todo, creer en nada implica que tu todo es nada, lo cual es un contrasentido bastante evidente.“A ver, en nada no, yo creo en la ciencia”, dirán unos segundos después. Es decir, que la ciencia es una cuestión de creencias. Sí, es verdad, hay pruebas irrefutables, se comparan datos, se analizan…. ¿Entiendes tú los datos y las pruebas de la ciencia? ¿Entiendes los estudios que hacen los científicos? ¿Has visto tú alguna vez un electrón o un protón? Y, diré más, todas esas pruebas y hechos “probados” son refutados sistemáticamente por nuevas pruebas y hechos probados.

No. Tú DECIDES CREER en la ciencia. Igual que DECIDES CREER en la religión. Todo en lo que crees y todo lo que crees real, lo decides tú. Conscientemente o no. Pero todo es decidido por uno mismo.

En el momento en que el tú sabes que todo lo que crees lo decides tú entiendes que puedes cambiar tus creencias.En ese momento sabes que eres responsable de lo que crees.

Si analizamos nuestro día a día, nuestro mundo se basa en nuestra creencia. Nuestra creencia de cómo son las cosas no solo influye en nuestra realidad sino que la moldea. Aquello que crees, es aquello que creas. O dicho de otro modo: Lo que creas, creas.

Si yo creo que soy terriblemente feo, ¿es posible que sea guapo en mi realidad? Si creo que tengo mala suerte siempre, ¿es posible que tenga buena suerte? Si creo que el mundo es un lugar horrible, ¿es posible que en mi realidad sucedan cosas maravillosas?
Nuestras creencias son, el logaritmo que provoca que creemos lo que visualizamos y experimentamos. Ahora bien, una creencia no es tan sencilla de cambiar. No es tan fácil como “ser abierto de mente”, ¡aunque quizás ayude!

La mayor parte de las creencias que tenemos no las entendemos ni las conocemos. Son creencias que hemos creado de forma inconsciente, producto de una forma de vida inconsciente. Cambiar una creencia, precisamente por esto, no es necesariamente “fácil” aunque sí sea “sencillo”. No se trata de cambiar un pensamiento, se trata de cambiar una forma de ser. Y si cambiamos una forma de ser, inmediatamente, cambiaremos nuestra realidad.

Hemos recibido muchas respuestas sobre este tema y varias se han centrado sobre el mismo tipo de creencia: “Es tarde para empezar”, “esto no es para mi”, “no puedo”. Centrémonos en estos casos tan interesantes, para comprender mejor de lo que estamos hablando.

¿Existe alguna posibilidad de que “no sea tarde para empezar” mientras creamos que “es tarde para empezar”? La respuesta no puede ser más evidente: No. Es imposible que con la creencia “es tarde para empezar” NO sea tarde para empezar. ¿Por qué? Porque tus creencias crean tu realidad. A todos los niveles: físico, mental, emocional, práctico, metafísico, filosófico…. Siempre será tarde para empezar. Pero, curiosamente, muchas personas de 12 años tienen ese tipo de pensamiento. ¿Cómo de REAL es que “es tarde para empezar” para estas personas? La respuesta, de nuevo, es sencilla: 100% real. Hasta que no cambien esa creencia, siempre será tarde, nunca empezarán y cuanto más tarde sea, más alimentarán la creencia y más firmemente lo creerán.

Lo mismo, exactamente, sucede con las creencias “no puedo”. Quizás sea de las más comunes de las creencias limitantes junto con “no soy”, “no quiero” y “no sé”. Es imposible que “puedas” hacer algo mientras crees que no puedes. No es posible, ya que en tu realidad jamás lo estás haciendo. Llevándome esto a mi terreno, cuando un bailarín o alguien que está aprendiendo danza afirma que “no puede” o “no sabe” automáticamente sé, que aunque yo le vea LITERALMENTE hacerlo, en su realidad, no lo está haciendo. En mi realidad lo hace porque yo SÍ creo que puede. Pero también sé que él/ella en su realidad no lo hace.Y cuanto más crees que no puedes, menos puedes, y menos haces. Y cuanto menos haces menos puedes hacer. Y así, de nuevo, retroalimentas la creencia.

¿Por qué es esto tan importante? Algunos decíais que es importante mantener un sistema de creencias flexible frente a uno rígido. La realidad es que no existe un sistema de creencias. Existen creencias que pueden crear más creencias, pero el que sean firmes o flexibles solo depende de cuanta energía le hayamos puesto. Si yo me he repetido durante 70 años que es muy tarde para bailar, es prácticamente imposible que a los 70 años baile. No porque no puedas. Eso es absurdo. Bailar puede bailar todo el mundo (sin excepción). No bailarás porque cambiar una creencia que llevas alimentando 70 años, es muy duro y complicado. La conclusión es que una creencia firme o flexible no es mejor ni peor. Todo depende de qué creencias nos aporten y qué creencias nos limiten. Si tu creencia es que “puedes”, esa creencia será más fuerte cuanto más la alimentes y eso es, probablemente, algo que tú desees, por lo que será “bueno”. 

Lo que creas, creas, en todos los niveles, espacios y sistemas que existen. La próxima vez que te encuentres diciéndote “no puedo”, “no sé”, “no soy”, pregúntate no si es REAL o no, sino si tú quieres que lo sea. Si la respuesta es que no: cambia tu creencia. ¿Cómo? Sencillo, como he dicho antes. Igual que entrenas tu cuerpo puedes entrenar tu mente. Empieza a afirmar que sí puedes, que sí sabes, que sí eres. Empieza a sentir e imaginar lo que quieres y deseas como cierto, hasta que le hayas dado más energía a la creencia que quieres alimentar y empieces a creer. 

Y cuando creas, crearás.

Algunas de vuestras respuestas:

Es tarde

No ser suficientemente buena

A veces tenemos creencias equivocadas o que nos hacen daño y poder cambiarlas te hace más libre

"No puedo", "esto no es para mi" ante algo nuevo

Las creencias condicionan la decisión: hacer o no hacer, luchar o no luchar

Las creencias firmes son limitantes a la hora de relacionarte con la vida y con los demás.

Mi vida era y ahora es

La creencia es parte de la realidad ya que esta te da una perspectiva de las cosas, sin embargo, no te garantiza que la realidad sea así.

Creencia flexible, porque la verdad absoluta no existe y somos seres cambiantes