Cuatro Pasos

Parece un hecho probado y fundamental de la vida, que la vida es aprendizaje y cambio. Hay periodos con mayor carga de aprendizaje y periodos de mayor estancamiento pero, finalmente, queramos o no, nosotros cambiamos y con nosotros cambia nuestra vida. Es inevitable que aprendamos constantemente cosas nuevas, seamos conscientes de ello o no.

La cuestión es que muchos de vosotros nos habéis comentado lo difícil que puede ser encontrarse con “estar equivocado” o “cometer un error”. Nos habéis hecho saber de vuestro “miedo al cambio” o a “salir de la zona de confort”.

Sin embargo, casi todos nos habéis respondido que seguís luchando por aquello que queréis conseguir, sea la circunstancia que sea.

Y, curiosamente, la mayor parte habéis respondido que “lo mejor es saber que no sabes”.

Aquí se dan una serie de contradicciones que nos dificultan la vida innecesariamente. ¿Por qué nos frustramos o nos molestamos por algo que es inevitable?

A nuestro parecer la respuesta es sencilla.

Cuando nos equivocamos, cuando nos damos cuenta de que hemos hecho algo mal o incluso de que llevamos haciendo algo de la manera equivocada toda la vida… Lo sentimos como un paso hacia atrás. Como un fracaso.

Veamos si podemos cambiar ese enfoque.

La Teoría de los Cuatro Pasos también llamada las Cuatro Fases de la Competencia habla concretamente del camino que recorremos para desarrollar una nueva habilidad.

Según esta teoría para adquirir una habilidad pasamos por cuatro fases ineludibles.

Primera fase: Incompetencia Inconsciente

En esta fase no sabes lo que desconoces, no entiendes los beneficios que te aportaría saber ni qué es lo que “te estás perdiendo”.

Segunda fase: Incompetencia Consciente

Esta fase es de las más peligrosas y es precisamente en la que nos hemos centrado esta semana. Se trata de ese momento en el que entiendes que no sabes, que estabas equivocado, que para exprimir al máximo X situación tienes que cambiar.

Tercera fase: Competencia Consciente

La fase de la práctica, el análisis, la observación, la fuerza de voluntad han dado sus frutos y ahora conoces lo necesario para actuar correctamente, para desempeñar la habilidad, pero necesitas estar plenamente consciente para no equivocarte.

Cuarta fase: Competencia Inconsciente

En esta última fase has desarrollado y practicado tanto la habilidad de forma consciente que ya te sale de manera inconsciente. No necesitas un esfuerzo extraordinario para realizarla y si lo haces sin pensar, sale bien.

Esto se da en cada proceso de aprendizaje. Uno sencillo es el de aprender a conducir o a montar en bici. Al principio no sabes como de difícil es, no sabes nada sobre ello ni qué puede aportar a tu vida. Luego intentas aprender y descubres lo complicado que es y pareces incapaz. Finalmente llegas a la tercera fase y eres capaz de hacerlo pero sin desconcentrarte ni un segundo porque requiere de toda tu atención. Más tarde, tras integrarlo como algo natural, después de mucha práctica, se convierte en algo sencillo que no nos requiere mayor esfuerzo que caminar (¡para caminar tambien pasamos por este proceso!).

Ahora bien, ¿de qué nos sirve saber todo esto?

Esta teoría funciona a muchísimos niveles y conocerla ye tenderla nos puede ayudar en infinidad de áreas de nuestra vida.

Es cierto que está planteada para desarrollar una nueva habilidad, cosa que es fundamental, necesario y (muchas veces) gratificante y útil; pero se puede aplicar a infinidad de situaciones.

Hábitos que quieras adoptar o modificar, tipos de relaciones que quieras establecer, cambios a nivel interno o cambios en el trato con los demás.

Vamos a llevar esta situación, por un instante, a la danza. Como bailarines nos encontramos en constante aprendizaje y entrenamiento, ya seamos profesionales o no. Inevitablemente, pasaremos por cada una de estas fases tanto a gran escala cuando queremos aprender una disciplina nueva, como a pequeña escala cuando queramos aprender un paso concreto o una coreografía.

Lo interesante de esto es que cuando nos encontramos con un punto en el que descubrimos que no sabemos, que no somos capaces o peor: que aunque creíamos que sí, resulta que lo estábamos haciendo mal… Nos hundimos.

¿Pero por qué hundirse, cuando entender esto es dar un paso adelante en el proceso?

¿Por qué hundirse cuando estábamos a cuatro pasos de saber hacerlo y ahora estamos a tres? Este comportamiento es como si tuvieses que leer un libro y tras leer un cuarto del libro te enfadases contigo mismo por haber leído un cuarto del libro, sin dejar de querer leer el libro entero. ¡Qué locura!

¡Leer un cuarto del libro es indispensable para leer el libro entero! ¿Por qué nos molesta tanto el error o la equivocación? Son cosas que están ahí simplemente para hacernos aprender y nos permiten avanzar. Esta fase es ineludible. Dejemos de martirizarnos por cosas ineludibles que indefectiblemente nos llevarán a donde queremos llegar y apreciémoslo por lo que es: Un paso más.

Esta semana hemos decidido hablaros de los cuatro pasos y de nuestra relación con el error y la equivocación en el proceso de aprender algo nuevo o cambiar.

No podemos terminar el texto sin hacer hincapié en lo que hemos mencionado antes. Este proceso es válido para cualquier cambio que queráis realizar. Es especialmente útil para hacer cambios de creencias, de hábitos, etc.

¿No te ha pasado alguna vez que de repente te das cuenta de alguna reacción o hábito tuyos que sabes que son malos para ti (¡y para los demás!) pero crees que no puedes cambiarlos?

¡Enhorabuena! Estás ya en el segundo paso del cambio. Y si estás en el segundo paso significa que por supuesto que puedes cambiarlo. No te quedes en ese paso martirizándote por hacerlo mal. Aprende de él y pasa al siguiente paso.

El tercer paso te va a llevar a ser capaz de cambiar esa situación, ese mal hábito. No es algo inmediato. Lleva su tiempo y mientras estés en la fase tres habrá momentos en los que te sigas equivocando, ya que es imposible ser consciente el 100% de tu tiempo, pero irás avanzando, intentando ser consciente de ese “error”. Cuanto más consciente, más sencillo será cambiarlo. Poco a poco irás creando un hábito nuevo. Finalmente, te saldrá solo. Lo habrás convertido en algo natural para ti.

Siempre que sientas, pienses, creas o veas que hay algo que puedes hacer mejor, que quieres cambiar, que estés haciendo mal… Brinda por ello.

Se dice que solo el que es consciente de sus errores puede cambiarlos.

A nuestro parecer esa frase es, si bien cierta, incompleta. Esperemos que esta última frase sea de más ayuda:

Todo el que es consciente de sus errores ya ha empezado a cambiarlos.

Algunas de vuestras respuestas:

Cuando me equivoco: me molesto o me entristece pero luego busco la solución.

Una de las experiencias que me daban miedo y me ha cambiado la vida es la soledad.

La consciencia es un poder.

Irme a vivir fuera me ha cambiado la vida.

Cuando me equivoco lo cambio pero sin admitir que me he equivocado

Para aprender necesito mucha observación, mucho análisis y experimentación, mucha experimentación.

Aprender es necesario, somos curiosos y necesitamos alimentar nuestro psico, nuestra parte no física.

Cuando me equivoco me enojo, me calmo, pienso y lo cambio.

Bailar me daba miedo y me ha cambiado la vida.